Uno imagina a veces su vida con ambicion, como un prado verde e interminable
en donde uno camina hermoso y gallardo, como si el objtetivo ennobleciera tu falsa expectativa de la ambición para sentirse "propio"..
y mas allá de lo que uno corre, tantisimo, uno experimenta, qué novedad, ese vértigo
que proviene de tus recuerdos salvajes, de tus lados inexplicables
que te hace perder los estribos, que destapan ese otro lado tuyo que sabe perfectamente que algo no va bien y
es muy posible que tu amor propio defienda esa necesidad de control y pudor con un aura de belleza y compasión - muy hipócrita, por cierto-.
El corazon te dice que desafíes todo
que no tengas miedo, solo tienes este pellejo una sola vez, solo tienes tu propia carne.
Aqui, muy sentada en mi oficina lo digo calmadamente, como si eso apaciguara mi voracidad por vivir y hallar esas respuestas
que jamás encontraré en un libro.
lunes 19 de diciembre de 2011
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2 comentarios:
Como libera decir esto, que bien me siento cuando tengo consciencia de mis indocilidades y frustraciones, quisiera ahora, correr tanto, pero solo con la finalidad de correr, liberar mi cuerpo de su gravedad, de su singularidad y desaparecer en el aire, correr como el viento, hundirme en un aroma, en el olor de la leche, la tierra humeda-... quién me entiende!
Hay no, fundirse en el olor de la leche? U.U ni pensarlo suena muy empalagoso, yo en cambio (opinando sobre tu comentario)prefiero dejar poseer al viento mi cuerpo sentir como oxigena hasta mis nervios, entregarme a él por completo y es que siempre me conocía pero hasta entonces yo no lo reconocería y ahora mírame pensando en él que se fue a gravitar en el mundo de Colón. Me gustó mucho tu escrito.
Yaneth.
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